Desde el asentamiento de las primeras civilizaciones, muchos hombres y mujeres han buscado la manera de luchar contra uno de los peores enemigos, uno que solamente se es capaz de retardar, el tiempo.

Ya sea con los famosos baños de leche, las mascarillas de arcilla e incluso, la cera de abejas, los egipcios, los romanos y los griegos experimentaron con cientos de maneras para mejorar los peores síntomas de la edad como las manchas y las líneas de expresión, fue así, como el paso de los siglos le abrieron las puertas a métodos más sofisticados y comprobados científicamente, como la crioterapia o la radiofrecuencia.

La radiofrecuencia en centro de estética

¿Qué es la radiofrecuencia?

Este se trata de un tratamiento que usa radiación electromagnética, generando campos eléctricos y electromagnéticos, con el fin de ofrecer múltiples beneficios a la piel, como la mejora de la circulación sanguínea, la estimulación de la producción del colágeno y el fortalecimiento de la piel; todas estas, herramientas útiles para la lucha contra la flacidez y las arrugas.

Este procedimiento puede lograr su objetivo, debido a que se ha demostrado que el campo electromagnético utilizado, es capaz de cambiar los dipolos de las moléculas de negativos a positivos, impulsando a la migración de los fibroblastos, lo que significa la generación de movimiento, lo que a su vez, produce calor en todas las capas de la piel.

En la actualidad, son utilizados dos tipos de radiofrecuencias, la primera, la unipolar, la cual busca generar calor principalmente en la dermis, sobre el tejido graso y la bipolar, la cual centra el calentamiento en la superficie de este órgano.

 

¿Cuáles son sus beneficios?

Considerando el efecto que este tratamiento produce en la dermis profunda y en las diversas capas sub-dérmicas de la piel, no es de extrañarse que este genere consecuencias en:

 

El colágeno

Como se explicó anteriormente, el tratamiento se centra en el efecto que tiene el campo electromagnético en la piel, principalmente, este estimula la producción de colágeno y la reestructuración del ya existente, siendo beneficioso en la lucha contra las arrugas y líneas de expresión, ya que se logra que la piel gane no solamente firmeza sino también elasticidad.

 

La circulación de la sangre

Las ondas electromagnéticas que son emitidas, las cuales tienen el protagonismo en este tratamiento, estimulan los vasos sanguíneos del área, logrando favorecer la fluidez de la sangre. De esta manera, se es capaz de mejorar el aspecto de la piel y mejorar el metabolismo del tejido adiposo que se encuentra bajo ella.

           

Mejoramiento de la circulación de la linfa

El drenaje linfático es uno de los principales beneficios que ofrece este tratamiento, debido a que logra eliminar ciertas toxinas y líquidos que naturalmente se alojan en el organismo. Es así, como se logra la disminución de edemas e inflamaciones.

Se trata de un procedimiento no invasivo, indoloro y de rápidos resultados, el cual se puede realizar en cualquier momento del día debido a que no necesita de recuperación alguna, permitiendo que la persona pueda retomar su día a día sin problemas. Este se ve solamente prohibido para mujeres embarazadas, menores de edad y personas con afecciones cutáneas.

 

¿Cómo funciona el tratamiento?

Este tratamiento, como se explicó anteriormente, busca utilizar campos electromagnéticos para el rejuvenecimiento de la piel, haciendo uso de un aparato emisor o un cabezal para la difusión de las ondas.

Este procedimiento se inicia con un análisis y estudio por parte del especialista, quien se encargará de identificar, fotografiar y marcar las zonas que serán tratadas. Luego de esto, se aplicará en la cara limpia y libre de maquillaje, un aceite o una mascarilla que prepara y protegerá la zona, mientras facilita el tratamiento.

A su vez, el mismo se centra en mover sobre la piel de manera constante el cabezal emisor de energía, por un periodo mínimo de 25 minutos en las áreas más pequeñas, mientras que para las áreas más amplias, el tiempo de este procedimiento puede llegar a los 60 minutos.

El tratamiento culmina cuando se aplica un gel en las zonas que fueron tratadas, para evitar cualquier marca y/o inflamación. Es importante establecer que tras estos procedimientos, es fundamental evitar la exposición a los rayos UV por un periodo mínimo de 48 horas, además, se recomienda consumir grandes cantidades de agua.

El procedimiento, como se explicó anteriormente, es completamente indoloro, sin embargo, las ondas harán sentir un intenso calor, cuyo nivel dependerá de la zona que se esté tratando y del estado de la piel.

La cantidad de sesiones necesarias para lograr los objetivos establecidos dependerá del problema que se busque erradicar, sin embargo, estas tienden a estar entre las 4 y las 7 sesiones.

La radiofrecuencia puede generar ciertos efectos secundarios completamente transitorios y no graves, como fragilidad capilar y enrojecimientos en las zonas tratadas.